Para poner Android Auto en un coche antiguo con el móvil no hace falta tocar la radio ni el cableado: basta con una app que ejecuta la interfaz de Android Auto en la pantalla del propio teléfono. Con un soporte, un cable y unos pocos euros tienes navegación, música y asistente con botones grandes.
Qué necesitas antes de empezar
La configuración no es difícil, pero tiene varios pasos y conviene hacerla en casa, con calma, no en el aparcamiento con el motor en marcha. Esto es lo que hay que tener a mano:
- Un móvil Android con la app de Android Auto instalada y actualizada.
- Una app que haga de unidad principal falsa. Las tres habituales son Open Headunit (unos 4 dólares en Google Play, gratis si la descargas del GitHub del desarrollador), Headunit Revived (2,99 euros en Play, también gratis desde GitHub) y Headunit Reloaded (versión de prueba gratuita y 4,89 euros la completa).
- Un soporte firme de salpicadero, rejilla o parabrisas.
- Un cargador de coche, porque proyectar la interfaz y navegar a la vez se come la batería a buen ritmo.
- Conexión a internet en el dispositivo que muestre Android Auto.
Cómo poner Android Auto en el móvil paso a paso
El proceso es el mismo en las tres apps, con nombres de botones ligeramente distintos. Aquí va con Open Headunit, que es la que más pasos exige.
1. Instala la app y concédele los permisos
Instálala y completa el asistente inicial. Si has usado la versión de GitHub en lugar de la de Google Play, es posible que Android se niegue a darle el permiso de Mostrar sobre otras aplicaciones, que es imprescindible. Se soluciona así:
- Entra en Ajustes > Aplicaciones y busca Open Headunit.
- Toca los tres puntos de la esquina superior derecha y elige Permitir ajustes restringidos.
- Vuelve a la app y concédele los permisos que te pedía.
Ese bloqueo existe por seguridad, así que hazlo solo con apps que sepas de dónde vienen y bajo tu responsabilidad.
2. Activa el modo desarrollador de Android Auto
Android Auto necesita tener activadas sus opciones de desarrollador para aceptar una unidad principal que no es un coche:
- Ve a Ajustes > Aplicaciones > Android Auto > Configurar en Android Auto.
- Baja hasta Versión y púlsalo diez veces seguidas.
Aparecerá el aviso de que ya eres desarrollador. No cambia nada más en el teléfono.
3. Arranca el servidor y entra en Modo propio
Abre Open Headunit y pulsa Modo propio (Self Mode). Te llevará a los ajustes de Android Auto: toca los tres puntos de arriba a la derecha y elige Iniciar servidor de unidad principal. Vuelve a la app, pulsa Modo propio otra vez y, tras unos segundos, verás la interfaz de Android Auto ocupando toda la pantalla, con su barra de tareas y sus widgets.
A partir de ahí funciona como en cualquier coche compatible: Google Maps o Waze, Spotify o YouTube Music, mensajes dictados y Asistente de Google.
Ajusta el DPI y la orientación o lo pasarás mal
Este es el paso que casi nadie menciona y el que marca la diferencia entre algo usable y algo insufrible. La app suele recomendar una densidad de píxeles (DPI) baja, y esa recomendación no siempre es buena: con un DPI bajo la interfaz se vuelve diminuta y aparece bastante lag. Vuelve a los ajustes de la app y elige la opción Automático, la que iguala el DPI al de tu pantalla.
Lo segundo es la orientación. Android Auto puede funcionar en vertical, pero se queda sin espacio horizontal y los widgets de la barra de tareas dejan de tener sentido. Fuerza el modo horizontal en los ajustes de la app y coloca el soporte en consecuencia.
Cómo sacar el sonido a los altavoces del coche
La app proyecta la interfaz en el móvil, pero el audio sale por donde lo mande el teléfono. Si te quedas con el altavoz del móvil, las indicaciones de navegación se pierden a 120 por hora. Tienes dos salidas fáciles: emparejar el teléfono por Bluetooth con la radio si la tuya lo admite, o usar un cable de 3,5 mm a la entrada auxiliar, que es lo habitual en coches con radio de hace más de una década. Si no hay ni una cosa ni la otra, queda el clásico transmisor FM, con la calidad que eso implica.
Reutilizar un móvil o una tablet vieja como pantalla
Aquí está la parte más interesante. No tienes por qué usar tu teléfono principal: estas apps permiten conectar un segundo dispositivo por cable USB-C para que haga de pantalla mientras el móvil bueno sigue en el bolsillo haciendo el trabajo. Una tablet antigua es mucho mejor candidata que un móvil, porque incluso la pantalla de coche más pequeña es más grande que un teléfono y en marcha se agradece cada pulgada para no fallar los toques.
Ese dispositivo secundario necesita internet. Lo más cómodo es compartir la conexión desde el móvil principal, aunque también puedes meterle una SIM con datos si va a vivir permanentemente en la guantera.
Dónde colocar la pantalla
Un móvil o una tablet en el salpicadero es un elemento añadido: colócalo donde no tape ninguna parte del campo de visión ni estorbe al volante, la palanca o el airbag. Los soportes adhesivos de salpicadero y los de rejilla suelen dejarlo a una altura razonable. Si el aparato queda en medio del parabrisas, además del riesgo evidente, te expones a una sanción de tráfico por obstaculizar la visibilidad.
Cuándo compensa otra solución
El truco del móvil es el más barato, pero no siempre es el mejor. Si quieres algo más resuelto, hay pantallas portátiles con Android Auto y CarPlay que ya vienen listas para funcionar, se alimentan de un cargador USB y sacan el sonido por auxiliar o Bluetooth. Se encuentran desde unos 45 dólares los modelos básicos y rondan los 170 euros las más conocidas, como las de Carpuride. Muchas incluyen incluso Android Auto inalámbrico, algo que varios coches de fábrica no tienen.
Si buscas integración total, la opción es cambiar la radio por una 2-DIN compatible, con precios que van desde unos 100 euros hasta más de mil. Cambiarla es asequible si tu coche ya monta una radio de terceros, y trabajo de taller si viene integrada de serie. Y si tu coche ya tiene una pantalla con Android pero sin Android Auto, puedes instalar Headunit Reloaded directamente en esa consola y saltarte todo lo demás.
Con menos de cinco euros y un cacharro viejo que tenías muerto de risa en un cajón, la relación entre lo que cuesta y lo que ganas es difícil de batir. Móntalo un domingo, prueba una ruta corta antes de fiarte y decide si te compensa dar el salto a algo más serio.
:)
